Hechizos de Amor

Ritual de amor Ecuador

LOS ELEMENTOS PARA EL RITUAL DEL ENWAYANCHE

74En líneas anteriores indicamos que hay una serie de elementos comunes utilizados por los curanderos en sus sesiones de amarre. Pero es interesante notar que cada elemento tiene un significado determinado para cada maestro o maestra. Para algunos ciertos elementos, como el caso del perfume, son indispensables, mientras para otros, esos mismos elementos no tienen mayor eficacia a la hora del amarre.

75Gladys Castillo asegura que los “buenos olores” de los perfumes son muy importantes en las sesiones de amarre porque “animan el ambiente e invitan al amor.” Por su parte, Omballec explica que, cuando no hay compatibilidad de caracteres entre el paciente y la persona que quiere amarrar, es mejor no forzar la situación y dejar de lado el amarre. La alternativa, dice el maestro, es que el paciente utilice “perfumes esotéricos o de atracción magnética y aceites trabajados [por el curandero] para echarse y acercarse normal, sin forzar las situaciones.”

76Elbia Muñoz hace la siguiente explicación de la necesidad de usar perfume:

“si va a una reunión o a una fiesta y entra una dama bien perfumada con un buen perfume, atrae a toda la gente. Para atraer el espíritu en los amarres es igualito, se usan [perfumes como] el Ramillete de Novia, el Tabú, el Cariñito, el Jardín de España y el Amor Salvaje.”

77En una posición totalmente opuesta encontramos a Abraham Pacheco, quien asegura que

“no se puede jalar el espíritu con perfume ni con agua florida, sino que debe ser con cananga porque tiene mejor panorama por posición del espíritu y es el mejor complemento para la cuestión de lo que es amarrar. La cananga es prácticamente una cosa de sangre, y se le cita por la sangre de uno. Es muy eficaz, muy eficiente.”

78Si bien el agua de cananga es un producto que se vende en cualquier farmacia o botica, para que haga el efecto deseado en el amarre debe estar “trabajada” y no en estado virgen:

“Más que nada tengo que trabajarla de acuerdo a la posición de la mesa. Tengo que ordenarla, metiendo el dedo índice [en el recipiente con cananga] por donde nace el sol que va a brillar, así tengo que mostrar a la persona que me pide el amarre, y volteo y todo lo malo que tenga la persona allí se tendrá que quedar. Luego pongo el agua en la mesa.”

79Las yerbas, ya sea que provengan de la sierra o la selva, sí son infaltables en las mesas de trabajo de todos los curanderos entrevistados. Muchas de éstas tienen nombres que de por sí dan una clara idea de su utilidad, mientras que otras llevan nombres en lenguas nativas.

80Entre las yerbas utilizadas por Víctor Bravo en el enwayanche se encuentran la yerba del buen querer, la yerba del halago, la yerba de la señorita y la yerba del caballero.

“Hay una yerba más especial, que era más segura, se llama el huacanqui. Es el más eficaz para eso, pero hay huacanqui de hombre [para amarrar a un hombre] y huacanqui de mujer [para amarrar a una mujer]”.

81Orlando Vera también utiliza el huacanqui pero para “mejorar la suerte de uno”.

82En realidad, el huacanqui tiene una antigua participación en la vida mágica de los Andes. Hacia 1615, Guaman Poma de Ayala explicó muy bien que no se trataba de un amuleto específico, sino que podía ser:

“Un pájaro que se llama tunqui, espinas, agua, piedras, hojas de árboles, colores” (1980[1615-1616]: 276).

83Es decir que cualquiera de estos objetos, con previa manipulación sobrenatural, podría ser un huacanqui (Cabello 1951[1586]: 288).

84Para el enwayanche, Vera menciona yerbas de la selva como la puzanga, la puzeta y el pili-pili. También usa el cebo de bufeo (mamífero acuático). Mientras que las yerbas de la sierra utilizadas son, al igual que el maestro Bravo, la yerba de los halagos, del buen querer y la yerba de la simpatía. Sus yerbas preferidas para este tipo de trabajos son las que crecen en los bordes de las lagunas de Huancabamba.

85Al igual que el curandero Vera, doña Elbia Muñoz prefiere usar la puzanga,

“pero la legítima, porque hay tanto charlatán que por el mercado les vende yeso o cal molida. Tiene que ser la puzanga de la selva, o la que viene de la montaña de Colombia, la que viene de la montaña Brasilera”.

86Ella explica que la puzanga

“es una planta que forma unas yuquitas en diferentes formas en la raíz. Se utiliza la yuca y también la hoja. Hay la puzanga hembra y macho, hay también el piri-piri hembra y macho”.

87Además, doña Elbia menciona una yerba llamada waymi-waymi, en cuya hoja “esta dibujada la parte genital de la mujer”. En el amarre también utiliza la yerba lengua de perro, la yerba amanzadora, yerba trenzadora, y la yerba de la trencilla, algunas de las cuales crecen alrededor de las lagunas Huancabamba.

88La curandera Gladys Castillo coincide con doña Elbia en el uso de la trencilla, a la que añade otras como la “yerba de estrella, para que brille el amor; la yerba de cordero, para amansar al hombre”. De acuerdo a su práctica, quien solicita el amarre debe frotarse estas yerbas por todo el cuerpo, “especialmente por las partes íntimas, menos el poto”.

89Estas dos maestras curanderas concuerdan también en que, durante la ceremonia de amarre, ellas y sus ayudantes o alzadores deben colocar el tabaco o la coca mezclada con alcohol o alguna bebida alcohólica en recipientes con forma de genitales (de hombre o mujer, según sea el caso del amarre), y luego deben aspirar esa mezcla. Doña Elbia explica que

“para jalar al hombre uso un huaco en forma de pene, de ahí se tabaquea, y también utilizo huacos eróticos, porque aunque parezca mentira los huacos tienen su fuerza”.

90Las velas que utiliza esta curandera también tienen forma de genitales. Doña Gladys, en cambio, utiliza velas normales, pero enfatiza que en la sesión “tiene que haber de todas maneras fuego, en velas, para que haya amor ardiente”.

91La utilización de cabellos o, en su defecto, uñas, fotografías y ropa de la persona a quien se quiere amarrar también es compartido por todos nuestros entrevistados. Ellos explican el uso del cabello como un modo de “dominar el pensamiento” de la persona que el paciente desea. Mientras que la fotografía les sirve porque a través de ella pueden invocar y “jalar” el alma de la persona.

92En cuanto a las prendas, algunos curanderos como doña Elbia, prefieren la ropa interior de la persona que se quiere amarrar:

“es uno de mis secretos para unir, y está relacionado a la parte del sexo, que es la parte más importante. Incluso muchas veces yo acostumbro a que mis pacientes consigan y me traigan el semen o la sangre menstrual (en una toalla higiénica, por ejemplo) para que [el amarre] tenga más fuerza”.

93El maestro Orlando Vera asegura que es muy importante usar “el polo o la prenda de la persona que se quiere porque ahí está el humor del cuerpo y esa es una vía más rápida para poder jalar a la persona”. La misma opinión tiene Abraham Pacheco quien, además, afirma que sólo se puede hacer un buen amarre con la prenda con sudor o con el cabello, pero no con la fotografía:

“a mi manera, que tengo 40 años en esto, no es factible, porque no apega el espíritu en la foto. En cambio en el sudario (prenda con sudor), o en el pelo, es una cosa más directa”.

94Otro elemento infaltable en las ceremonias de todos los maestros curanderos entrevistados es el canto o las oraciones que ellos recitan a medida que realizan la ceremonia. Un tipo de oración, aunque poco convencional, es la que utiliza don Abraham Pacheco, por ejemplo, y que transcribimos párrafos atrás. Usualmente estas oraciones o canciones son acompañadas por silbidos y por la música de instrumentos como la chungana (sonaja), el rondín, el charango y la guitarra, que bien pueden ser tocados por los ayudantes de los maestros y por los mismos maestros.

95Doña Gladys explica que durante la ceremonia dice oraciones como “yo te domino en estas buenas horas, con estas buenas hierbas…”, pero que en realidad las frases le salen “de la pura inspiración a medida que avanza la sesión.” Lo que es invariable en la ceremonia es la fuerza con la que dice estas frases, pues “tienen que ser dichas con rabia, con energía, porque sino no funciona.” Además, sus pacientes deben bailar al ritmo de la música y las canciones que se entonan durante la ceremonia del amarre.

96Por su parte, el maestro Omballec siempre tiene en su mesa “huacos, piedras y cristales que representan a los cerros y lagunas”, y caracoles; también bastones y yerbas como la ruda y la coca. Al igual que sus colegas, en las sesiones invoca

“a los buenos espíritus como San Cipriano, el espíritu de mi abuelo y de mi abuela está acá. También invoco a los maestros, a Santos Vera (padre de Orlando Vera) por ejemplo, que es un espíritu protector, también a Don Florentino García”.

97Tanto los maestros curanderos como los maestros maleros y los espiritistas recurren a los espíritus en sus sesiones, ya sea para que los protejan (en el caso de los curanderos) o para que les den poder y “rastreen” o espíen el alma de la persona que se quiere amarrar (en el caso de maleros y espiritistas). Pero en el caso de los curanderos siempre reciben la ayuda de espíritus familiares, es decir, sus padres, abuelos, tíos y también los espíritus de otros curanderos ya fallecidos a quienes ellos admiran o bien fueron quienes les enseñaron las artes. De ahí que, por ejemplo, en nuestra investigación varios de los curanderos y curanderas coincidieron en señalar que trabajan bajo la protección y asistencia de los espíritus de Santos Vera y Florentino García, dos maestros que, durante su vida, fueron muy solicitados en el norte del Perú.

98Otra costumbre de los curanderos es trabajar con lagunas, cerros, el mar y huacas, a las que llaman “encantos”, pues aseguran que están “habitadas” por los espíritus de “gentiles” (pobladores precolombinos) buenos y malos. En el caso de los enwayanches o amarres, todos trabajan con lagunas, especialmente las de Huancabamba, las Huaringas, y la laguna Negra.

99El trabajo con encantos implica que el curandero bien puede acudir a la orilla de la misma laguna y realizar allí la sesión de amarre; pero más común es que hagan las sesiones en sus casas y utilicen “prendas del encanto” en sus mesas a la hora de hacer la ceremonia, tal como lo contó, líneas antes, Omballec. Estas prendas, como aclara Víctor Bravo, “son objetos que el curandero trae de la huaca y cuando uno quiere una protección de ese encanto lo invoca [a través de la prenda] y lo protege”.

100Los maleros también acuden a los encantos, especialmente a las huacas (zonas con restos arqueológicos), para hacer los amarres. La diferencia se establece en el uso del ambiente y de los instrumentos; mientras los curanderos invocan o acuden a los encantos para recibir energía y protección, los maleros entierran algunas prendas de las personas que van a ser amarradas en esos lugares,

“dañando el espíritu de quien es amarrado porque los maleros le entregan esa alma para que su conjuro tenga más fuerza” (G. Castillo).

LOS LÍMITES DEL HECHIZO

101Si bien el enwayanche o amarre es el hechizo de amor más solicitado, los pacientes acuden a los maestros curanderos con una amplia variedad de problemas amorosos que deben ser enfrentados de maneras diferentes. Desde males físicos hasta afecciones del espíritu, la sabiduría de los curanderos y curanderas parece inagotable en el campo de los sentimientos humanos.

102Uno de los hechizos de amor que los curanderos suelen recomendar a quienes quieren dejar atrás la soledad y la soltería es aquel que, mediante el uso de aceites o perfumes trabajados por el maestro, incrementa el atractivo de sus pacientes ante los ojos del sexo opuesto. Este tipo de hechizo no solo no va contra la voluntad de una tercera persona, sino que también puede ser la solución en caso de que el paciente haya pedido un amarre pero éste no haya funcionado, como lo detalló párrafos atrás el curandero Omballec. Las personas que acuden a él para que les dé algún aceite o perfume de atracción magnética suelen tener muy baja autoestima y se sienten incapaces de enamorar a nadie. Por eso, Omballec dice que, antes de darles el perfume o cualquier otra cosa “se le tiene que conversar de una forma psicológica, el perfume puede ayudar, pero es sobre todo el diálogo”.

103Pero si en cambio el curandero, luego de leerle las cartas al paciente, ve que no se trata de un problema de autoestima sino de un daño o hechizo negativo que algún otro curandero le ha hecho (“por encargo”) para que le vaya mal en el amor, la solución es “voltearle la suerte en el amor”. Víctor Bravo nos dice que cuando

“a un hombre o a una señorita le hacen mal para que ella ni así tenga quince enamorados se case, eso porque le han volteado su suerte. Entonces tengo que hacerle una limpia, la levanto, la florezco, y en dos o tres meses ya está casada”.

104Otro tipo de daño que los curanderos suelen ver en sus pacientes es el del amarre involuntario, es decir, cuando el espíritu de su cliente ha sido amarrado o jalado por otra persona a pesar de la resistencia del paciente. “El amarre es como un ovillo de hilo que te amarras y te amarras, así un maestro tiene que irte desamarrando de toda porquería, de todo mal, de toda calavera, de todo”, dice Orlando Vera. Él les da a los pacientes que vienen a desamarrarse “unos remeditos, una yerbitas” para que ellos mismos vean quienes les han hecho el daño. El efecto de este “remedito” es que el paciente “ve como en una película” quien le ha hecho el amarre. Orlando cuenta el caso de una mujer felizmente casada que

“de la noche a la mañana se alocó por otro hombre y se fue con él y tenían relaciones. Pero ella misma se dio cuenta de que ese hombre la había amarrado y vino para que yo la ayude, y la señora volvió con su marido, y yo le hablé a su marido para decirle que la cosa no era normal, que era un daño que le habían hecho a su mujer. Ahora están bien juntos de nuevo”.

105También se da el caso de una persona que ha sido “amarrada” contra su voluntad, pero quien lo advierte es su pareja, y ésta acude al curandero para que desamarre a su esposo o esposa. Doña Elbia Muñoz menciona el caso de una mujer casada y con dos hijos, cuyo matrimonio iba muy bien, pero de la noche a la mañana su marido empezó a maltratarla y eventualmente la dejó. Esta mujer acudió donde la curandera y descubrieron que otra mujer, mediante el trabajo de una espiritista, había amarrado a su marido. La solución fue trabajar en la mesa de la curandera para desamarrar al marido:

… cogiendo la fotografía del hombre, la prenda del hombre que está atado, nombrando por su fecha de nacimiento, por su signo, por su santo arcángel, entonces se trabaja con el tabaco y las artes que se cogen, se comienza a desatar desde la planta de los pies a la corona, desatando de todo secreto, de todo amarre, de toda yerba, de todo perfume, de toda cuenta que le hayan hecho, se lo desata y se lo limpia también a la señora. Pero eso se hace sin que lo sepa el esposo. Se hace solamente a la esposa. Paulatinamente comenzó el esposo a buscar a la esposa, por uno u otro motivo, hasta que su relación se normalizó.

106Sin embargo, el trabajo de desamarre puede complicarse o incluso frustrarse si, como explicó doña Gladys Castillo, el amarre anterior ha sido hecho por otro maestro o espiritista en otro idioma. Para tener éxito, el desamarre tiene que hacerlo en el mismo idioma en que se hizo el amarre. Según la curandera, hay maleros “que hacen los amarres en lenguas nativas e incluso extranjeras para que otro curandero no pueda desamarrar”.

107Orlando Vera asegura que uno mismo se puede dar cuenta de que lo han amarrado, sobre todo cuando uno se pregunta por qué de la noche a la mañana siente atracción hacia una persona que antes no le interesaba.

“El problema es que mucha gente no se da cuenta de esto porque no creen, no entran en el mundo espiritual. Hay personas que si supieran algo, si sus abuelitas les contaran sobre esto, sabrían que hasta con un ají se pueden limpiar, un ají rocoto. En esto así como hay amarres hay desamarres”.

108En otras ocasiones, las dificultades amorosas de los que acuden a los maestros curanderos tienen su base en un trastorno físico que afecta tanto a hombres como a mujeres: la impotencia sexual. De acuerdo a nuestros entrevistados la solución se encuentra en “preparados” o bebidas que ellos hacen en base a plantas como el waymi-waymi, y el wanarpo hembra o macho, según el paciente. Aunque algunos curanderos, como doña Elbia Muñoz van más allá de las yerbas:

“también uso el ‘ushun’ que le llaman, viene de la montaña, y es un huesito en el pene del oso. Ese huesito se mete en una botella con vino, con polen, con miel de abeja, con maca rallada, y es una gran cosa para la fortaleza, para la potencia del hombre”.

109Otra rama de los hechizos de amor, aunque puede parecer contraria al amor en sí, es la que se aplica cuando el paciente quiere hacer a un lado los sentimientos amorosos, ya sea porque acabó una relación y quiere olvidar a su pareja, o porque hay un insistente pretendiente al que quiere alejar.

110Para el primer caso, el maestro Abraham Pacheco tiene que “limpiar”a la persona que quiere olvidar a alguien.

“Ahí entra la yerba del aire, la yerba del sur, la congona, la congonía, la yerba del olvido, todito tiene que molerse. Eso se trabaja nomás, lo limpias a la persona, se limpia la cabeza, no el cuerpo, porque ¿dónde está el pensamiento?: en la cabeza, luego menciona el nombre que quiere olvidar y ya está”.

111La “soplada”, en cambio, es para alejar a una persona que molesta o a un pretendiente que uno no desea. En este caso, de acuerdo a doña Elbia,

“basta con el nombre y con un arte que es de la mesa, y sin foto, pero cuando hay foto es mejor. Se agarra una hora precisa, la hora en la que el sol se está ocultando es muy buena hora para corretear a los contrarios. El sol se va ocultando y así se va llevando todas las cosas negativas, desde luego con una pata de venado, con un polvo bueno, esos polvos vienen de Colombia”.

112Pero también hay casos de amores problemáticos que cruzan la barrera entre la vida y la muerte. El maestro Omballec ha tenido que resolver situaciones en las que una viuda se ha visto acosada por el espíritu de su recientemente fallecido marido.

Hay que hacerle una ceremonia y tranzar con el espíritu, hacerle entender que ya murió, que ella [la esposa] está libre, él no tiene porque estar acá junto a ella, hasta que se vuelvan a reunir allá, otra vez, pero acá ya no. Ese es el fanatismo por la imperfección que tiene el ser humano, el fanatismo de estar apegado a algo que lo atrae, eso no es normal. Lo normal es esperar arriba. Los espíritus no siempre aceptan que ya han muerto porque son espíritus imperfectos, somos imperfectos, no queremos entender lo que debemos entender. Si muchas veces cuando morimos, y no nos lavan nuestras ropas, nuestras mugres que dejamos, nos quedamos pegados ahí. Hay que lavar la ropa, la familia tiene que lavar para que no haya apego del muerto y venga a penar. Se lava a los cinco días [del fallecimiento], todas las cosas de ellos, sus herramientas, todo se cambia de sitio, se pintan las paredes. Hasta por un clavo a veces penan.

113Por su parte, el maestro Víctor Bravo ha solucionado casos en los que el espíritu de un gentil que “habita” en una huaca se enamora de una persona que ha caminado por ese lugar.

“El espíritu se le presenta muy atractivo a la persona y le dice quiero casarme contigo, te voy a llevar a donde vivo, y así le siguen noche y día. Usted tiene que hacerse curar por un maestro, porque si no se lo lleva a su encanto y ya no sale usted, se queda.”

114Este tipo de casos, sin embargo, ya no es tan frecuente, porque como el mismo Bravo reconoce, lugares como las huacas o el cerro Purgatorio, en Túcume, que tenían fama de “comerse” mucha gente, ahora están rodeados de poblaciones y ya no son peligrosos.

115De vuelta en el mundo de los vivos, otro hechizo que tiene una gran demanda es aquel para recuperar un amor que se ha alejado. Omballec explica que primero debe ver en las cartas los motivos por los cuales la pareja de su paciente se ha alejado, pues si hay una razón de peso, él no puede intervenir “porque tiene sus buenos motivos para no volver”. En cambio, si la separación ha ocurrido por un malentendido, el retorno del ser amado se puede lograr

“con oraciones, porque ahí hay algo ya entre ellos, han dejado las brasas apagadas nada más para soplarlas y que se vuelvan a prender, para que haya esa unión de vuelta. Algunos ofrecen digamos a las 24 horas traer de vuelta al ser querido, pero tarda una semana o dos”.

116Puede ocurrir también que una pareja ya establecida y segura de sus sentimientos, aunque no necesariamente casada por la Iglesia, acuda a los curanderos para que éstos realicen una ceremonia de “amor eterno”, que los mismos maestros describen como una suerte de matrimonio frente a la mesa del curandero.

117El procedimiento que sigue Orlando Vera en esta situación es

“asegurarlos para que ninguna fuerza negativa pueda interferir entre ellos, claro, si los dos están de acuerdo, si los dos se quieren, se les hace un florecimiento, como un seguro, como un respaldo, para que no haya interferencia negativa”.

118De modo similar, la maestra Elbia Muñoz “limpia” a la pareja en primer lugar y, luego,

“con las yerbas que tengo enfrascadas en perfumes ahí trenzo sus espíritus, para que se quieran, y ellos se van abrazando, se van besando, y el alzador está con su rondín, rondiniando, y nosotros estamos con perfumes para que se quieran, que se amen más”.

119Víctor Bravo aclara que estos casos son muy distintos del enwayanche, pues aquí hay una voluntad de ambas partes de unirse de por vida. Sin embargo él asegura que el secreto para conseguir esta unión eterna, también mediante el uso de yerbas y oraciones, sólo puede hacerlo la mujer, “el hombre no puede hacerlo, ella tiene que hacer el secreto para los dos”.

120Sea cual sea el hechizo de amor que se le pida al maestro curandero, el paciente debe, en primer lugar y sobre todo, tener fe en el curandero y su arte. Por eso, Gladys Castillo subraya que “la persona que solicita un amarre o cualquier trabajo tiene que confiar en mí, porque sino no se puede hacer el trabajo”.

121Abraham Pacheco señala que

“si usted no cree, yo quiero un milésimo de fe, nada más, y con eso yo me contento, ya es suficiente para mí. Pero sin ese milésimo no es nada, no puedo hacer nada “.

122Aunque todas las maestras y maestros curanderos entrevistados tienen una reconocida experiencia lidiando con las complicaciones y dificultades del amor, la mayoría de ellos no duda en reconocer que si bien su poder y sus artes pueden solucionar ciertos aspectos relacionados a los sentimientos de sus pacientes, nunca podrían crear amor donde no lo hay De ahí que casi todos reconozcan que el enwayanche o amarre tiene una duración limitada, pues se trata de una unión artificial. La vigencia de este sentimiento creado mediante un hechizo puede depender tanto de la persona “amarrada”, como del mismo paciente que pidió el amarre.

Un amarre “bien hecho” como lo llama doña Elbia Muñoz, “puede durar hasta diez años, pero a veces he tenido pacientes que yo les he amarrado y luego de un tiempo han venido porque están interesados en otras personas y me piden que los desate”.

123Ante tales situaciones, ella acepta que el amarre genera una situación artificial, pero asegura que, gracias al arte del curandero “puede nacer el amor, es como un encantamiento ahí”.

124Abraham Pacheco también cree que el poder del maestro y su mesa pueden hacer florecer el amor entre dos personas. Aunque enfatiza que hay una diferencia importante de duración entre un amarre hecho por un maestro “compactado” y uno realizado por un curandero:

“Un trabajo de amarre en compacto dura un año, y un trabajo de un curandero dura para toda la vida, porque [el trabajo del compacto] no es un llamado de dios, no es por amor, es para divertirse, por deseo, es lo que vulgarmente se dice un chape”.

125Por su parte, Víctor Bravo enfatiza que mediante el enwayanche se puede conseguir cariño, pero no el amor. Y esta sería la razón por la cual éste tipo de hechizo sólo puede durar “unos diez años, y de ahí vienen los problemas entre ambos, ¿no ve que es un amor contra la fuerza?”

126Para Doña Gladys Castillo, muy solicitada en Trujillo para hechizos de amor, la situación es mucho más clara:

“Un amarre es de cuerpo y pensamiento, pero no de corazón. No se puede hacer que una persona se enamore de otra”.

127Omballec tampoco acepta que el enwayanche pueda crear un amor real entre dos personas, y más bien advierte que, debido a la artificialidad del sentimiento que se consigue mediante ese hechizo, cada cierto tiempo

“tiene que volverse a poner cositas frescas a ese amarre. Los hilos frescos, perfumes frescos, porque todo va desvaneciéndose y ahí empieza a acabarse”.

128Un amarre, de acuerdo a Omballec, puede durar cinco o seis años, pero llega un momento en que

“el hombre llega a comprender también que ha sido un error el haber amarrado a la chica, un capricho nada más, y tiene que desatarse y cada uno tome sus libres caminos”.

129Los sentimientos forzados por el amarre “pueden crear enemistades entre ellos mismos [la pareja amarrada], porque no hay una comprensión desde un inicio, porque no ha sido algo normal que haya nacido, es a la fuerza.” El maestro asegura que lo mejor, y lo que recomienda a sus pacientes, es que “se enamoren y listo, sin la intervención del amarre”.

130Orlando Vera explica que, dado que un amarre es solo un hechizo, aunque él trabaje para hacer un amarre para toda la vida, otro curandero o malero lo puede desamarrar, o peor aun, “se puede ir desamarrando con el tiempo”.

131Para Orlando el amarre crea un

“romance artificial, porque la mujer o el hombre que viene a amarrar a otra persona está con la conciencia de que lo tiene a la fuerza. No es bueno hacer amarres. Preferible que venga por su propio peso el amor, que te cases y que sea por amor. Si es con amarre, eres feliz por un tiempo, lo vas a tener hasta que tú te canses, lo vas a tener bajo la suela de tu zapato bien dominado, ¿pero después ? ”

A MANERA DE CONCLUSIONES

132¿Existe alguna relación entre la representación “realista” de la cerámica mochica y los desarrollos históricos posteriores? ¿Cuáles son las bases para que el curanderismo actual reclame ese ilustre precedente, que dejó de existir antes del 700 d.C? ¿Por qué el desarrollo de la iconografía llamada erótica o sexual tiene un exponente tan expresivo en la misma cerámica, y no se muestra de la misma forma en otras culturas?

133El explosivo desarrollo de la arqueología de la costa norteña a partir de fines de los ochenta puso en evidencia esta y otras preguntas, que siendo conocidas siguen sin respuesta convincente.

134Lo interesante es que la fusión de los problemas mencionados hizo del curandero moderno la persona indicada para atender los males de la región y entre ellos el eterno problema de conseguir el amor de la persona elegida.

135No es tarea fácil. Los curanderos son muy claros al expresar sus reservas: no harán enwayanches en contra de la Santa Madre Iglesia, advertirán que el hechizo tiene un plazo determinado, que se romperá al cumplir sus días, que finalmente los amores conseguidos de manera natural (sin hechizos) son siempre mejores.

136Las prevenciones del maestro o espiritista nos dicen que lo que se está haciendo es quebrar la voluntad de la persona deseada y forzar la aparición de un poderoso y a la vez ficticio sentimiento, que no puede ser desechado. Esta conciencia de la trasgresión en la que incurre nos explica las razones por las que siempre se menciona al “malero” como una alternativa eficaz pero perversa y menos duradera del arte de los maestros. El “malero” no tomará en cuenta que uno o los dos miembros de la nueva pareja estaba ya casado por la Iglesia. Sus artes son siempre efímeras, aunque pueden desarrollarse en muy corto tiempo.

137Las técnicas mencionadas suelen indicarnos los pasos de un procedimiento que tiene una lógica bien estructurada. En primer lugar, el paciente habla de su problema dando todos los detalles que rodean su pedido. El segundo paso está dedicado a reforzar su autoestima y hacerle sentir sus propias posibilidades: los perfumes, la conversación y el ritual conocido como “florecimiento” tienen un rol importante en esta fase.

138El último paso se dedica a la persona que necesita el cliente, se hacen entonces las invocaciones y los gestos mágicos (con las prendas o fotografías del ser amado) para atraer y dominarla. Nótese este énfasis en la quiebra de la voluntad de quien pasa a ser víctima del encantamiento.

139Los plazos también son indicativos de las circunstancias previstas. Al darle una duración de varios años o bien la capacidad de ser renovados, los hechizos pueden lograr que la pareja adquiera solidez “por costumbre”, y que la magia ya no sea necesaria para consolidarla.

140Las razones de María Francisca en el siglo xviii no se diferencian de las que podrían esgrimir muchas norteñas del siglo xxi. Se recurre al más allá para que las quieran los hombres de respeto. El maltrato hogareño a que vivía sometida la india de Calipuy, la hizo desear otro marido, al que solo podía llegar por intervención divina. Las prácticas para lograrlo no son ahora muy distintas. A las técnicas precolombinas se han sumado otras que llegaron desde Europa, y que se rehacen al calor de la nueva tierra y las nuevas gentes.

141El mensaje final de los maestros modernos resulta crítico de su propia ciencia: es mejor que el amor venga por su propio peso. De cierta forma, el curandero está cuidando sus espaldas. En el intrincado negocio de las pasiones, al torcer la voluntad de una tercera persona, su actividad se torna demasiado cercana a la de los “maleros”. De instrumento de la voluntad de Dios, se deslizaría, casi sin advertirlo, a los brazos del demonio, entregando un alma inerme a los deseos de su cliente. Al hacerlo formalizaría el pacto sin remisión que condena su alma, y al revés de su víctima, que despertará de todas maneras en el plazo fijado, para el curandero ya no habría forma de volver atrás.

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